
El eslabón débil: ¿Por qué sus calentadores resistentes al agua siguen fallando?
La verdad sobre los calentadores infrarrojos es que casi siempre fallan en el punto de conexión. Si está construyendo un calentador resistente al agua, ese sello hecho de alambre es, básicamente, lo único que evita que su dispositivo se convierta en un simple objeto inútil. La mayoría de las soluciones económicas consisten en utilizar simplemente silicona o tubos termorretráctiles, pero estos materiales no pueden soportar el calor. Se dañan con el tiempo y terminan fallando.
¿Qué realmente le está pasando a los cables?
Los calentadores infrarrojos alcanzan temperaturas extremadamente altas. Ese calor no permanece solo en el elemento calentador, sino que también se transmite a través de los cables. Si el sellante utilizado no está diseñado para soportar ese tipo de condiciones, comenzará a deteriorarse. El aislamiento se vuelve frágil y aparecen pequeñas grietas. Es entonces cuando el agua logra penetrar dentro del cable. Cuando la humedad llega a un cable dañado, se produce una chispa y el calentador deja de funcionar.
¿Por qué hacemos las cosas de manera diferente?
Un buen sellado no se trata solo de utilizar un pegamento más fuerte. Utilizamos un proceso de sellado en varias etapas, con cerámicas y resinas de alta densidad que son capaces de soportar el calor. El objetivo es crear un sellado que no se contraiga ni se expanda mientras el calentador está encendido y apagado. Nos aseguramos de que la conexión entre el elemento calentador y los cables sea completamente hermética.
¿Por qué?
Debido a algo llamado acción capilar. Básicamente, si existe un pequeño espacio entre los componentes, el cable absorberá la humedad hacia su interior. En los diseños genéricos, los sellos comienzan a deteriorarse después de unas 100 horas. Pero nuestros sellos mantienen su eficacia.
Algo a tener en cuenta
Hay un inconveniente: debido a que estos sellos son muy sólidos, los cables se vuelven un poco más rígidos en el punto de conexión. No se pueden doblar bruscamente, ya que eso podría causar daños en los componentes internos. Al organizar los cables, asegúrese de dejarles algo de espacio. Use curvas suaves. Si fuerza demasiado las curvas, corre el riesgo de romper los cables, y ningún tipo de sellado puede reparar un cable roto.